21 de octubre de 2008

Cualidades fundamentales que debe poseer el buen educador.

Ante todo debemos destacar la responsabilidad que tiene el docente de fomentar en los alumnos la participación en su propio proceso de formación, o sea, el alumno como sujeto de su propia formación.
Debe propiciar en el educando la construcción de su propia comprensión del mundo, con ello, de su proceso de conocimiento y del objeto estudiado. Para eso, debe inventar situaciones creadoras de saberes.
Los buenos profesores deben ser simples, lo cual hace inteligible al mundo y nos permite transformarlo, y este punto es el que trae consigo la posibilidad de comunicar esa misma claridad; esto no quiere decir que por ser simples, terminen siendo “simplistas”, ya que esta misma cualidad minimiza la seriedad del objeto ocultando la verdad.
Debe tener la capacidad de saber escuchar, para ello es necesario aprender a escuchar. Y saber escuchar implica no discriminar, y para quien participa en la sociedad como educador, o educadora, es un principio fundamental, porque ello implica la posibilidad comunicarse con el alumno, de no caer en hacer juicios de valor basados en categorías sociales, algunas de las cuales, sólo justifican la creencia de algunos de una supremacía inexistente entre seres humanos. En función de esto, Freire sostiene: “hay que democratizar las cosas buenas y no suprimirlas. Yo no rechazo las cosas burguesas sino la concepción burguesa de la vida”.
El docente debe procurar la creación de aquellas cualidades que hacen que cada uno de nosotros sea un proceso y no un destino. También, aceptar el protagonismo de los demás, saber que hay otros de quienes se puede aprender y admirar.
Es preciso que el buen educador esté convencido, y de hecho pueda trasmitir, que todo cambio es posible.
Aquellas cualidades que, como docentes, debemos procurar desarrollar en los alumnos, son las herramientas que nos permitirán realizar nuestro propio sueño.